jueves, 26 de enero de 2012
Mester de Juglaría
...No seré yo quien transforme el mundo
Resulta, después de todo, fácil decirlo,
y, bien entendido, una confesión humillante
puesto que admiro a los insoportables héroes y
nunca han sido tan elocuentes quizás
como en esta época llena de sonido y de furia
sin más alternativa que el crimen o la violencia
Que otros, por favor, vivan de la retórica
nosotros estamos, simplemente, ligados a la historia
pero no somos el trueno ni manejamos el relámpago
Algún día se sabrá
que hicimos nuestro oficio el más oscuro de todos
o que intentamos hacerlo
Algunos ejemplares de nuestra especie reducidos
a unas cuantas señales de lo que fue la vida
en estos tiempos
darán que hablar en un lenguaje todavía
inmanejable
Las profecías me asquean y no puedo decir más.
Enrique Lihn, 1966.
(fragmento).
Resulta, después de todo, fácil decirlo,
y, bien entendido, una confesión humillante
puesto que admiro a los insoportables héroes y
nunca han sido tan elocuentes quizás
como en esta época llena de sonido y de furia
sin más alternativa que el crimen o la violencia
Que otros, por favor, vivan de la retórica
nosotros estamos, simplemente, ligados a la historia
pero no somos el trueno ni manejamos el relámpago
Algún día se sabrá
que hicimos nuestro oficio el más oscuro de todos
o que intentamos hacerlo
Algunos ejemplares de nuestra especie reducidos
a unas cuantas señales de lo que fue la vida
en estos tiempos
darán que hablar en un lenguaje todavía
inmanejable
Las profecías me asquean y no puedo decir más.
Enrique Lihn, 1966.
(fragmento).
sábado, 7 de enero de 2012
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